Hace poco menos de un año volví a este blog tras lo que considero que es lo peor que me ha pasado nunca: el chico de mis sueños, el amor de mi vida, o eso creía yo, me rompió el corazón y se fue con otra, dejándome sin rumbo, desorientada, vacía, sola. Tardé meses, muchísimos meses en aprender a vivir con el dolor y a olvidarlo todo, y se hizo todo mucho más fácil cuando dejó de hablarme y me llamó puta por irme con alguien que me había vuelto a sacar una sonrisa en mucho tiempo. Desde ese momento cambié el chip, y vi con claridad cuales habían sido sus juegos, cómo me había usado cuando dudaba de si la chica por la que me había cambiado era mejor o se había equivocado, dándome falsas esperanzas de las que yo me alimentaba para poder sobrevivir. Cuando todo esto salió a la luz, fui capaz de odiarle, y de borrar todo rastro que en mi vida hubiera podido dejar, no quería saber nada más de él, nunca, me repugnaba y me repugna. Me agarré a otro clavo ardiendo, sabiendo que aunque me hiciera feliz esta nueva persona, la cosa no iba ni para adelante ni para atrás, pero cuando me quise dar cuenta, yo ya sentía demasiadas cosas por él y él me demostraba muy poco, así que decidí dejarme de gilipolleces y aprender a estar sola, a no necesitar a nadie. Me fui con mis amigos de vacaciones, conocí otros chicos con los que, aunque la cosa no prosperara (curiosamente, por culpa del innombrable), no me importó demasiado, ya que no necesitaba a nadie. El verano pasó y me hice a mí misma, volví a ser la que yo era, una chica alegre, simpática, y además ahora más extrovertida. Cambié mi ropa por completo, porque la mayoría de lo que tenía había sido idea del innombrable, y me sentía realizada, yo sola había conseguido mucho, me sentía independiente, fuerte. Empezó la uni, las amistades allí cambiaron...y aunque al principio me afectó mucho, conseguí que todo eso no se interpusiera. Conocí a otro chico que me demostraba que se moría por mi, a diferencia de los demás, he hizo las cosas más bonitas que ha hecho nadie por mi. Pero era demasiado crío para aceptar lo que él mismo me pidió, y yo puse otra tirita a mi corazón. Las cosas en la uni se empezaron a poner serias, y cada vez era más cuesta arriba, y la semana que se acabó todo con el tercer chico, suspendí esos exámenes. Me sentí rota, gilipollas, quise dejar la carrera...pasaron las navidades con algún que otro quebradero de cabeza, y un sms que desató lo que yo había enterrado...odio. Volví a clase, y empezaron las prácticas en el hospital. Estaba acojonada...y si lo único que me quedaba no me gustaba? Y si tenía que dejar la carrera y buscarme la vida, rehacer todo?
Pero resultó que no. Allí encontré una satisfacción personal, una gratitud de gente que no te conoce, que me llenó por dentro. Una experiencia que jamás olvidaré, y no por aprender a pinchar, a quitar grapas, puntos, o a curar, si no por todo lo que aprendí como persona, y lo gratificante que fue.
Durante ese tiempo, un fantasma del pasado volvió a pedirme otra oportunidad, asegurándome que esta vez todo funcionaría...pero no podía, no tenía ni fuerzas ni ganas de volver a darlo todo para nada, no merecía la pena volver a sufrir...no podía volver a sacar la ropa vieja del armario, era un error. Y sé que era un error, porque de una semana a otra dejé de importarle y de gustarle por otra, como siempre. Adoro esa capacidad de la gente de tener un corazón de hielo, de cambiarlo todo de la noche a la mañana.
Pero...qué más da?
El primer innombrable se quedará atrapado en su relación, una relación que empezó mal desde el principio, porque sus orgullos siempre chocarán, y en el amor no hay sitio para el orgullo. Nunca aprenderá a vivir solo, a disfrutar de la soledad, y esa dependencia me da mucha pena en el fondo (muy muy en el fondo).
El segundo innombrable...nuestra relación siempre será de amor-odio, no tenemos término medio.
Y en cuanto al tercer innombrable...es un crío, no se le puede pedir más...las apariencias me engañaron, y él se engañó a sí mismo, aunque nuestra historia fuera de película de Hollywood.
Y...cuándo aparecerá el cuarto innombrable?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario