Difícil de recordar. Imposible de olvidar.

sábado, 5 de mayo de 2012

De niña, se supone que tu color favorito debe ser el rosa, o el morado en su defecto, pero no el rojo y el azul; debes apuntarte a ballet o gimnasia rítmica, pero no a fútbol, porque eso es cosa de niños. Debes jugar con muñecas, porque eso es lo que hacen las niñas de los anuncios de la tele, y hacerte pasar por mamá. Como niña que eres y futura mujer, se supone que tu instinto maternal es innato, aunque ni sepas de dónde vienen los niños. Debes contar las líneas de tus manos para saber cuántos hijos tendrás de mayor, e incluso pensar el nombre que van a tener. También debes ver películas de dibujos animados imaginándote que tú eres la princesa rescatada por el príncipe azul. Y ¿por qué? Porque te han enseñado y tú has observado que eso es lo que hacen las niñas, y ni siquiera te cuestionas si te gustaría más hacer kárate o jugar con los coches.

Cuando eres adolescente, debe gustarte maquillarte, ponerte guapa y salir de fiesta, además de tener una larga melena. Debes empezar a buscar a ese príncipe azul que veías en las películas. Además, ahora verás películas románticas o “películas de chicas”, después de las cuales llorarás, porque como chica eres muy sensible. Debes escuchar música pop, porque las guitarras eléctricas son estridentes y no son femeninas, y tienes que dormir con un oso de peluche. En el instituto debes sacar buenas notas, porque los que son “zoquetes” son los chicos, no las chicas. Tu letra debe ser redondita y bonita, y los puntos de las íes serán corazones, porque todas las chicas son enamoradizas y además queda muy “mono”. De vez en cuando, quedarás con tus amigas para cotillear, porque eso es lo que hacen las chicas, cotillear. A los dieciséis ya debes ser una mujer hecha y derecha, porque son los chicos los que tardan más en madurar, no las chicas.

A partir de los dieciocho, la vida de una mujer debe estar milimetrada. Debes ir a la universidad, y sacar buenas notas. Debes sacarte el carnet para poder tener un “coche de chica”, como un mini cooper. Debes buscar un novio listo, guapo, simpático y que te haga reír, como el que salía en las “películas de chicas”. Cuando lo tengas, debes esperar un tiempo hasta que te pida matrimonio, porque las chicas no hacen eso. En cada aniversario, debes esperar que tu marido te regale flores y bombones, porque eso es lo que le regalaba el de la película romántica a la chica. Una vez lleves casada un tiempo, tendrás un hijo, pero no antes, porque está mal visto. Y cuando sepas si es niño o niña, decidirás si su habitación es rosa o azul, o si se llamará María o Mario.

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